Cabo de Creus
Nunca había dormido bajo el amparo de un faro

Donde la tierra acaba. Donde el viento azota con toda su fuerza más ancestral. Donde el guiño constante de un faro te regala una estampa inolvidable.
Junto a la mejor compañía, he pasado un fin de semana donde acaba el mapa. Precioso, espectacular, te deja sin palabras. Nos hizo sol, nos llovió y, sobre todo, sentimos el constante rugir del viento. Desde la ventana, y con vino y queso entre las manos, descubrí un lugar resguardado, casi, del ladrillo que ha avasallado toda la costa.
La foto es de Anna.