Publicidad:
Terra
La Coctelera

Ida y Vuelta

Un intento de mirar la vida a través de los viajes

20 Julio 2008

Muy profesionales

9.55. Iluso de mí, pretendo ir a la Fnac a cambiar un libro y coger un tren a las 10.18.

10.03. En la Fnac ya hay colas en la sección de entradas y en la de cambios y devoluciones. Pero nadie, obviamente, en el puesto donde envuelven los regalos, por lo que no está ni el encargado. Y delante de mí, en la sección de cambios, dos jóvenes encargados intentando solucionarle el problema a una clienta extranjera. Dos, porque uno traduce al inglés lo que explica el otro.

Los minutos pasan y ya me veo sin libro y sin tren.

Y es ahí cuando llega lo mejor de la escena. El encargado de envolver los regalos aparece, con cara de sueño, para observar de cerca el problema de sus compañeros. No abre la boca. Y, para más inri, mira de soslayo las colas de clientes como el que mira llover. En esas, requiero la atención de su mirada y le pregunto, aún más iluso:

- ¿Podría atendernos?

Y ahí viene la gran respuesta que cualquier cliente espera. La afirmación de todo joven profesional y preparado que quiere dar una imagen segura de sí mismo, cinco palabras tras las cuales cualquiera le pediría su tarjeta para contratar sus eficientes servicios:

- Es que yo trabajo aquí.

Me lo temía. Como cuando se me ocurrió solicitar mi título universitario a través del consulado de Lyon. O cuando voy a Correos. O cuando otra empleada también estuvo a punto de hacerme perder otro tren. Puros profesionales.

Y es que ya lo decía Pérez Reverte en 1992, cuando España quería llegar a Maastrich:

Así, no es que no llegemos a Maastrich. Así es que no llegamos ni a la esquina. Aunque si en la esquina hay un bar, entonces puede que lleguemos

Tags: trabajo, fnac, colas

servido por Alberto 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

miriam

miriam dijo

No soporto las colas. ¡Son lo peor! Sobre todo cuando, al margen de expertos trabajadores como los de tu relato, hay listos que se cuelan. He descubierto que en algunas ocasiones tengo el poder de la invisibilidad. La putada es que no la controlo. Suele pasarme en las colas de los cines, de correos, del bus o de la carnicería. En alguna ocasión me ha pasado circulando en coche y, desde hace un tiempo, casi siempre me pasa yendo en bici. La verdad es que es un poder cojonudo si no fuese porque es autónomo e independiente. Una lástima. Una putada como las colas y los ineptos que las generan. Por cierto, ¿qué libro era?

23 Julio 2008 | 08:20 PM

albertogomez

albertogomez dijo

jajaja... Me he reído mucho con tu ironía... Te recomiendo que entres en el link de mi título universitario... y ya me dirás si ríes... o lloras...

¿El libro? "A cien millas de Manhattan", de Guillermo Fesser. De momento, mu güena pinta...

23 Julio 2008 | 08:31 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de Alberto

Ida y Vuelta

España
ver perfil »
contacto »
No. No soy un mochilero profesional. Ni he dado la vuelta al mundo. Nací en Jerez. Y amo el Sur de mis recuerdos. Porque en Jerez, como en Rota, en Zahara de los Atunes o en Granada, fui feliz. Y vuelvo a serlo cada vez que regreso. Y sonrío. Vivo en Barcelona, con lo que logré cumplir un sueño. Barna también me ve sonreír, cada mañana. Aunque la engañe con mi amante el Atlántico. He vivido en Soria, Sevilla, Rouen y Lyon. Inolvidables. Y viajando descubrí... las melancólicas Buenos Aires y Budapest, el vertiginoso DF, la impoluta Zurich o las mágicas San Felices, Besalú o Samotracia. Lo que aprendí, sin embargo, lo cuentan mejor Madina ("a un terrorista le diría que viajara y que leyera") y Drexler ("vale más cualquier quimera, que un trozo de tela triste").

Categorías

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera