Tan vacía
8.17 de la mañana.
Hoy, como tantos otros días en los que madrugo para llegar a mi cita con los abuelos que hace ya un buen tiempo me adoptaron, he vuelto a disfrutar de La Rambla.
A esas horas en las que no hay turistas. En las que hasta al cielo azul le cuesta despertarse. Abren las panaderías. Y los quioscos, que nunca dejaron de vivir en este gamberro y eterno paseo, empiezan a repartir ya las segundas ediciones de los diarios.
En esta ciudad embriagada de un turismo salvaje y caótico, es difícil encontrar La Rambla tan vacía. Tan sólo los amigos de Javi te recuerdan la vorágine que a buen seguro violó durante la noche los pilares de este vértebra de Barcelona.
8.18 de la mañana.
Entro en el metro y la pierdo de vista. Contento por el encuentro. Pero triste, a la vez. Seguro de que, cuando regrese unas horas más tarde, apenas seré capaz de reconocerla.
La foto es mía, de esta mañana.
ozzelito dijo
Ya no existen Penelopes como las de antaño..por cierto jovencito... se ha vuelto usted a enamorar de una tierra y de sus gentes???
Sabes, Alberto.....desde la lejania, cada dia estoy mas convencido q eres un viejo en el cuerpo de un jovencito buenorro.
1 Noviembre 2008 | 12:13 PM