Vida
(sí, ya sé, este debía ser un blog de viajes, como reza el subtítulo que se lee bajo Ida y Vuelta. Pero creo que a veces uno viaja, sin moverse de casa, tanto o más que en avión o en un destartalado tren. Y aprende. Y crece. ¿De eso se trata no?).
Me acuerdo cuando el azar me llevó a abrir aquel vídeo. Era Sofía, mi genuina sobrina, un inquieto bebé que echaba a gatear con esa cara casi indescriptible que tienen los enanos cuando aún no han cruzado la frontera de los doce meses. Sonaba Querida Julia y los ojos se me brillaron, de repente, al no resistir ver tanta ternura. Pedro Guerra, en una canción insuperable, explica que es una experiencia única. Y supongo que sí, que debe serlo. Que las sonrisas, los dedos, los gestos, las caricias, cómo se duermen, las reacciones, el olor de una piel virgen y un corazón inocente y sin cicatrices deben marcárseles a padres y madres como los recuerdos más gratos de esta vida.

La que susurra con voz resquebrajada, el alma partida en dos, tras escuchar la más ingrata de las noticias. La que enseña a su hijo el mar, a modo de ofrenda. La que espera cada noche, cada minuto, el feliz sonar de llaves. La que pierde su hijo al nacer, condenándose de por vida. La que posa una mano tierna sobre tu piel, como si se tratase de una lección sobre el amor. La que calla, y aguanta, paciente, suplicando que todo se calme. La que anhela tu mejor nota, tu máxima conquista, tu amor siempre soñado. La que grita, en un quejido, que no puede más. La que se siente sola, abatida, y no pide ayuda, orgullosa, estoica. La que se repite cada día, que nunca jamás volvería a hacerlo. La que se pierde entre un mar de dudas, porque no encuentra otra manera de hacerlo. La que te mira, de arriba a abajo, satisfecha, con un dulce brillo en los ojos, regalándote la mejor de sus sonrisas. La que se humilla sabedora de que, al menos así, serán felices.
Y la que llora, sin saber por qué.
Y tantas otras.
Sin darnos cuenta.
Para mis padres… y para Noe, Gabi, Andreu, Eli, Claudio, Isa, Jaime, Bea, Sergio, Conchita, Jaime, Elena, Cristina, Pablo, Belén, Pablo y tantos otros…
La foto es de Anna y el cuerpo, de Miguel...
Capitán Gómez dijo
Pero tío, ¿cómo que te gusta Pedro Guerra? Estuve a punto de partirle la boca una noche de "farra" y rock And roll. Puta madre el blog. Definitivamente eres un tío grande, si no fuera por Pedro Guerra. Salud de uno de tus amigos de la capital del nuevo país del G-20.
9 Noviembre 2008 | 08:17 PM