Regreso
Quería que su cerrar de ojos fuera el preludio de un rato más de fantasía. En vano. El sueño había pasado de largo y, vencido, acabó por entreabrir los ojos.
Era raro ver la ventana en sentido horizontal. Pero apenas podía mover la cabeza, que seguía hundida en el colchón. Intentaba recordar cuántas rondas había pagado. O cómo había logrado desnudarse completamente, antes de dormirse profundamente. Incluso era toda una quimera oler las primeras aristas de aquel despertar.
Y de repente acertó a sonreír. Los días grises y helados parecían haberse despedido sin dejar una nota. Un sol imponente se reflejaba en el mar verdoso que inundaba el marco de la ventana. El tiempo de las tardes eternas de arena y sal estaba de regreso.
La foto es de Anna.