Entrañas
Siempre he pensado que, entre escena y escena, el cine te permite intuir ciertos rasgos de la sociedad y el país en el que esté rodada la película. Es como cuando a partir del año 2000 en todas las películas españolas salía la Thermomix en alguna toma rodada en una cocina. Prueba fehaciente de la llegada del maravilloso invento culinario a nuestros hogares.
Por eso me encanta el cine argentino. Porque te deja entrever las pasiones y las miserias de ese país que no deja indiferente. La manida política, la losa de la economía, el mate, la Patagonia o el sabor agridulce de una nación que fue grande y que dejó de serla por culpa de los de siempre, se cuelan en más de un largometraje hecho desde las entrañas.
Entre una lista interminable de recomendaciones, me quedo con las risas de Tiempo de valientes, No sos vos, soy yo o ¿Quién dice que es fácil?, las impagables Caballos salvajes, Nueve reinas, Kamchatka y El hijo de la novia, la trilogía Un lugar en el mundo, Martín (Hache) y Lugares comunes, la nostálgica El último tren, la inquietud de El aura, la árida Historias mínimas o las duras Pizza, birra, faso, La fuga o Plata quemada.
Arriba, tráiler de Historias mínimas. Abajo, escena impagable de Tiempo de valientes.
cesar dijo
Tienen ese algo que te engancha, que te hipnotiza, que te atrae... Esa cercanía, ese sentirse dentro de la historia a traves de guiños muchas veces imperceptibles. A la lista añadiría un cine más social, más de denuncia, obviamente marcado por la dictadura. Garage Olimpo, La noche de los lápices y la Historia oficial ayudan a entender qué se vivió y cómo se vivió en aquella Argentina.
25 Marzo 2009 | 04:15 PM