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La Coctelera

Ida y Vuelta

Un intento de mirar la vida a través de los viajes

13 Mayo 2009

Campeones

Entro en la Tesorería General de la Seguridad Social. Al pasar por el control de metales, veo que el guardia de seguridad no me hace ni caso. Está pegado al móvil (y, obviamente, no se trata de una conversación de trabajo). Podría haberme colado con una de las armas favoritas de Aznar, las de destrucción masiva, que ni se hubiera dado cuenta.

Hoy es uno de esos días en que extraño mi trabajo en una fábrica de Lyon. Volvería encantado a mi condición de currante, sin planteamientos laborales ni metafísicos... y, sobre todo, sin colas.

España es el país de las colas. Y, en mañanas como la de hoy, es cuando uno odia su propia patria. La de las cervecitas, las tapas, los chistes, el cigarrito, la hora del desayuno, el facebook y los correos tontos, la siesta, el "pregunte en aquella ventanilla", el "vuelva usted mañana" y, por supuesto, la tierra de las colas.

¿Alguien podría decirme dónde no hay colas? Quiero decir, ¿dónde puedo encontrar un mostrador donde todos los trabajadores atiendan a la gente, en vez de mirarte con cara de "siga esperando porque yo tengo mil cosas más importantes que hacer"?

Salgo un momento de la Tesorería para hacer unas fotocopias (que ya de paso me pregunto, ¿un organismo no podría tener, aunque fuera pagando, un servicio de fotocopias?). El de seguridad, a la suyo y con el móvil pegado a la oreja.

Antes de Tesorería he tenido que pasar por Hacienda. Maravilloso lugar que me ha proporcionado dos momentos más de gloria laboral. Bajo un cartel que ponía "IVA" le he realizado a un hombre una consulta sobre el IVA. "Ah, ¿eso te dijeron aquí? No sé", ha sido su respuesta. Al salir con semejante información en mis neuronas, me he cruzado con unos cuantos funcionarios que venían... de fumar...

Aquí nadie pega ni sello. Nadie responde los mails, nadie te devuelve una llamada y, aún peor, casi nadie paga (excepto las rondas). Por eso cuando los extranjeros vienen aquí de vacaciones alucinan, porque todo vale. Barra libre. Por eso cuando un equipo gana un campeonato hay miles de personas, a las tantas, en el aeropuerto. Porque al día siguiente no hay nada que hacer. Porque para eso sí que somos campeones.

Decía Pérez Reverte, en 1992: "así no sólo no llegamos a Maastrich. Así es que no llegamos ni a la esquina. Aunque si en la esquina hay un bar, quizás...".

Lo dicho.

Acabo mi gestión en Tesorería. Mi querido guardia de seguridad ya no habla por teléfono. Ahora está escribiendo un sms.

servido por Alberto 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

captaingomez

captaingomez dijo

Tienes mucha razón. Cada día pienso más en el exilio voluntario. Ir a un país que funcione.

13 Mayo 2009 | 05:51 PM

Anna

Anna dijo

Suma esta imágen: hoy en el metro de Tirso de Molina a las 06:50h el guarda de seguridad estaba fumando en la escalera de acceso al metro. Con su panza bien curva y grande, apoyando un pie en un escalón, medio incorporado y concentrado en su cigarrillo!!! Es la imágen auténtica de ESPAÑA!!!

14 Mayo 2009 | 09:03 AM

Alberto Gómez García

Alberto Gómez García dijo

@ captaingomez,

Exilio voluntario... al menos cuando vuelves lo disfrutas de otra manera... pero conformarnos con esta enfermedad crónica no...

@ Anna,

cada mañana podríamos encontrar mil tristes postales como la que has visto!!!

14 Mayo 2009 | 04:06 PM

santakopower

santakopower dijo

Invitación aceptada, aunque da para un libro. Sólo daré unos pequeños apuntes. Después de casi dos años por ahí regreso y me compro un coche. No os voy a describir el proceso porque os doy a la mayoría por experimentados en el lance en este vuestro (¿nuestro?) país. Lo mismo tiene una duración aproximada en Nueva Zelanda, Inglaterra o Canadá de...5 minutos. Basta con ir a una oficina de correos y enviar un documento que incorporan los clásicos papeles del buga. Y pagar, of course.
A la pregunta del país donde no hay esas caruzas cuando te atienden, apunta pisha: Canadá. El único inconveniente (si es que lo es que para mí que no) es que al cliente igual le preguntan por la salú, que tal le va el día y cosas así, con lo que los que esperan ven como se alarga el proceso, pero más vale eso que no lo otro. Al menos in my opinion.
Y por último apuntar al respecto de la fuga a otros países que, para mi sorpresa, aunque el propietario del blog seguro que lo sabe en carne propia, cuando regresas de uno de esos exilios se siente nostalgia. Yo pensaba que de tu PATRIA, pero no...de lo que dejas atrás. Menos mal que, como dice este bendito sitio, el viaje siempre puede ser de IDA Y VUELTA.
Salú.

15 Mayo 2009 | 12:37 PM

Alberto Gómez García

Alberto Gómez García dijo

@ santakopower,

Experiencias que dan envidia sana... y sí, uno puede disfrutar tanto la ida como la vuelta de cualquier paraíso...

15 Mayo 2009 | 03:54 PM

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No. No soy un mochilero profesional. Ni he dado la vuelta al mundo. Nací en Jerez. Y amo el Sur de mis recuerdos. Porque en Jerez, como en Rota, en Zahara de los Atunes o en Granada, fui feliz. Y vuelvo a serlo cada vez que regreso. Y sonrío. Vivo en Barcelona, con lo que logré cumplir un sueño. Barna también me ve sonreír, cada mañana. Aunque la engañe con mi amante el Atlántico. He vivido en Soria, Sevilla, Rouen y Lyon. Inolvidables. Y viajando descubrí... las melancólicas Buenos Aires y Budapest, el vertiginoso DF, la impoluta Zurich o las mágicas San Felices, Besalú o Samotracia. Lo que aprendí, sin embargo, lo cuentan mejor Madina ("a un terrorista le diría que viajara y que leyera") y Drexler ("vale más cualquier quimera, que un trozo de tela triste").

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