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La Coctelera

Ida y Vuelta

Un intento de mirar la vida a través de los viajes

21 Junio 2009

Ese placer tan caro llamado silencio

No es tan difícil moverse por el Eixample de Barcelona en un sorprendente silencio. No hace falta esperar uno de esos mediáticos partidos del siglo. Basta con probar un domingo cualquiera. Bueno, uno cualquiera no. Uno en el que no haya celebraciones del Barça, Sónar, Pride Parade o Tour de Francia, por mencionar algunos de los numerosos fastos a los que se rinde con una miope servidumbre mi querido alcalde, el desconocido y desarreglado Jordi Hereu.

En un domingo como el de hoy, logras escuchar el tintinear de una cuchara al remover las esencias de un café en la terraza de cualquier chaflán. El parpadear de un semáforo en un desierto paso de peatones. El suave pedaleo de alguien que se levantó temprano para sentir en la cara las entrelíneas del Mediterráneo mientras montaba en bicicleta.

Es muy sano abstraerse de la vorágine del dia a día y respirar hondo en mañanas como la de hoy. Te hacen recuperar lo mejor de los sentidos, te regalan sonrisas inesperadas y estímulos desconocidos. E incluso, por un momento, te hacen pensar que el alcalde parece menos malo de lo que es.

 

servido por Alberto 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Felicis

Felicis dijo

Ay, yo no puedo con el silencio de los domingos. Me agobian las calles vacías y las tiendas cerradas. De pronto, me veo abocado a la introspección y no me gustaaaa!

21 Junio 2009 | 02:36 PM

cesarc

cesarc dijo

Sabes que no soy yo un fan de los domingos estáticos, inmóviles, pero si es cierto que en verano, cuando a todo el mundo le da por huir, la ciudad y yo nos llevamos mejor.

21 Junio 2009 | 06:41 PM

Iván

Iván dijo

Yo tampoco sorporto los domingos. Precisamente por el silencio y la falta de vida. Me agobia bastante...

22 Junio 2009 | 08:36 AM

Alberto Gómez García

Alberto Gómez García dijo

@ Felicis,

me encantan nuestras diferencias!!! Pero no tengo nada contra las tiendas cerradas... y no hay que mirar tanto p'adentro de no mismo!!!

@ César,

ya sé... pero es eso, sentir a tu ciudad, en vez de a sus dichosos coches...

@ Iván,

Otro con los agobios... jaja... pero el silencio no es sinónimo de falta de vida... o le falta vida a un mar en calma???

22 Junio 2009 | 05:23 PM

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Ida y Vuelta

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No. No soy un mochilero profesional. Ni he dado la vuelta al mundo. Nací en Jerez. Y amo el Sur de mis recuerdos. Porque en Jerez, como en Rota, en Zahara de los Atunes o en Granada, fui feliz. Y vuelvo a serlo cada vez que regreso. Y sonrío. Vivo en Barcelona, con lo que logré cumplir un sueño. Barna también me ve sonreír, cada mañana. Aunque la engañe con mi amante el Atlántico. He vivido en Soria, Sevilla, Rouen y Lyon. Inolvidables. Y viajando descubrí... las melancólicas Buenos Aires y Budapest, el vertiginoso DF, la impoluta Zurich o las mágicas San Felices, Besalú o Samotracia. Lo que aprendí, sin embargo, lo cuentan mejor Madina ("a un terrorista le diría que viajara y que leyera") y Drexler ("vale más cualquier quimera, que un trozo de tela triste").

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