Lejos
Apenas unas luces, a lo lejos, casi imperceptibles, de algún pueblo vecino. La silueta del cielo recortada por una meseta ya conocida. Y casi ningún ruido en una noche borracha de estrellas.
Son parte de los regalos con los que San Felices me vuelve a dejar casi sin palabras. Donde la calma se respira en cada esquina. Donde los niños juegan a ladrones y policías, hasta las tantas, mezclándose entre los mayores que salen con sus sillas a tomar la fresca. Donde la vorágine de una gran ciudad se antoja distante, lejana. Casi olvidada.

santakopower dijo
Y me pregunto yo, ¿qué carajo hacemos tú y yo -cada uno en su casa y Dios en la de todos- viviendo en una gran urbe? ¿Algunos de los dos alberga la más mínima duda? ¿Qué hace un chico como tú en un sitio como éste?
1 Julio 2009 | 02:49