Una cabeza bien amueblada
Poco se puede decir una semana después... El reportaje de Informe Semanal acierta en lo más decisivo de este chico de 24 años. Su cabeza.
En el libro "Sirve Nadal, responde Sócrates", su tío borda el epílogo:
Nadal es quien es porque ha sabido aprender y se entrena con el orden, la proporción y la armonía de Apolo, y juega con la alegría y la arrebatadora inspiración poética de Dionisos.
Y tal vez no exista otro modo de convertirse en un gran jugador campeón, ya sea en Wimbledon o en Roland Garros, pero también sobre la palestra más conocida y más extraña a la vez, esa cancha de grandes dimensiones, de límites lábiles y de reglas variables que es la vida.
Imposible describirlo mejor. Y la prueba de que el maestro Toni vuelve a tener razón es la enorme lista de deportistas, de personas que fracasan por la falta de una cabeza bien amueblada... aunque les sobre inspiración y talento...