Gente que vale la pena
No tienen ni tres meses pero ya saben lo que es un buen viaje (en coche). Pronto llegarán más, seguro.
Porque valía la pena.
Porque el paisaje era verde y daba gusto escuchar y ver cosas que el día a día nos impide disfrutar.
Pero sobre todo porque la compañía valía mucho. Gente que se empeña en hacerte reír. Que hacen las cosas sencillas. Y con la que puedes intercambiar una empanada, un vino o el cambio de un pañal sin dejar de divertirte ni un segundo.
Por eso dije que valía la pena. Que los 580 kilómetros (de ida) eran motivo de broma. Pero no una excusa para perder la oportunidad de disfrutar de gente de la que únicamente no te gusta... abrazarles para decirles adiós.
Vaya regalo...