El dichoso entorno
Siempre he pensado que los entornos asfixiantes sólo llevan a un callejón sin salida. Que leer prensa afín a la ideología de uno mismo, votar lo que todos tus amigos o escuchar siempre las mismas canciones no es cosa buena para los tiempos que corren.
Por eso leo y releo la entrevista de Mónica Ceberio con una víctima de ETA que tuvo el valor de sentarse frente a un preso arrepentido de la banda. El ex miembro de ETA insiste: "el entorno nos anula, nos aniquila la voluntad individual". Y una afirmación de esas que no se olvidan jamás: "para muchos, ser detenidos es una liberación porque por fin llega la calma".
Pensaba de nuevo en esta entrevista después de hablar con P. En unos minutos me contó que había dejado de ser violento. Que ya no tiene gracia ponerse a la altura de los que arreglan las cosas a golpes. Y me escenificó la vida tan diferente que ahora lleva en pocas palabras: "hace dos años yo hubiera reventado esa puerta".
Sólo acerté a responderle que no sabía cómo me alegraba de que en ese momento estuviera charlando conmigo. Y no dejándose llevar por el dichoso entorno para acabar pegándole patadas a una puerta.