Me imagino a toda esa gente que lleva años cansada. Demasiado tiempo asomados a la ventana esperando ver el final. Apagando la radio un día más porque las noticias hablaban de un nuevo atentado.

Por eso creo que es una buena noticia. Se puede ser cauto y realista. Se puede ser entusiasta y optimista. En ambos casos es una buena noticia.
Cómo lo ha digerido el periodismo de este país merece mil reflexiones aparte de esta. Pero está claro que si hay periodistas que se emocionan y titulares que apuestan por un futuro soleado y medios que sólo quieren sacar tajada es que esta profesión está enferma.

Viví de cerca el atentado de Viladecavalls y de la Diagonal en Barcelona. Fui a la manifestación tras la muerte de Lluch. Pero hoy lo
que más he recordado ha sido lo que le dije a Javier Arenas tras el atentado de Sevilla. "Haced algo". Hoy les toca tener presente el papel que van a jugar en nuestro nombre.

Es un día inolvidable. Ahora podemos apagar la radio. Cerrar la ventana. Y salir a la calle a disfrutar de la idea de que en muchas calles ya no habrá silencios, insultos o demasiadas lágrimas causadas por unos cuantos. Como decía Francino, se acabó.