No. No soy un mochilero profesional. Ni he dado la vuelta al mundo.
Nací en Jerez. Y amo el Sur de mis recuerdos. Porque en Jerez, como en Rota, en Zahara de los Atunes o en Granada, fui feliz. Y vuelvo a serlo cada vez que regreso. Y sonrío.
Vivo en Barcelona, con lo que logré cumplir un sueño. Barna también me ve sonreír, cada mañana. Aunque la engañe con mi amante el Atlántico.
He vivido en Soria, Sevilla, Rouen y Lyon. Inolvidables.
Y viajando descubrí... las melancólicas Buenos Aires y Budapest, el vertiginoso DF, la impoluta Zurich o las mágicas San Felices, Besalú o Samotracia.
Lo que aprendí, sin embargo, lo cuentan mejor Madina ("a un terrorista le diría que viajara y que leyera") y Drexler ("vale más cualquier quimera, que un trozo de tela triste").